31.10.07

YOSEMITE

No voy a hablar de la masificación del primer Parque Nacional que se fundó en USA. Ni de las normas tan estrictas que impone la normativa y que los Rangers se empeñan incansablemente en llevar a cabo, eso sí, con mucha amabilidad y educación. Tampoco de las personas que se acercan a este santuario de la naturaleza como si de un paseo por Las Vegas se tratara. Sin la más mínima conciencia de dónde están, ensuciando y gritando como posesos si tienen la desmerecida suerte de ver un oso, por ejemplo. Seguramente por eso esas normas, que tanto nos putean a los que sí sabemos autogestionarnos, han de existir.

Prefiero hablar del otro Yosemite, del esencial, del auténtico, del que siempre ha estado ahí y mira con elegante pasividad todo lo que pasa a sus pies. Del que te sobrepasa cuando la carretera, después de varios kilómetros de intrigante espera, por fin te deposita en sus entrañas y se manifiesta grande, bello, armónico... Un profundo valle esculpido por ancestrales glaciares y enmarcado por impresionantes paredes de granito. Una roca muy especial que en sus vertientes soleadas muestra una gran gama de cálidos colores. Si cierro los ojos la recuerdo de un beige casi anaranjado. Mientras, en sus lados sombríos nos transmite lo duro que es vivir la mayoría del año sin la luz solar, con grandes chorreras surcando sus grises paredes como lágrimas petrificadas. Es inevitable alzar la vista constantemente y perder el tiempo contemplando esas murallas en la que se combinan las características formas angulosas del granito con lineas ondulantes de alfarería. Los bosques son inabarcables y frondosos, con sus varios tipos de sequoyas de corteza roja y aterciopelada. Un lugar cargado de un espíritu especial que hace que hasta caminar por sus instalaciones turísticas, que todo hay que decirlo, están hechas con muy buen gusto, se convierta en unos paseos más que agradables.

No sé cómo hubiera captado el valle sin ojos de escalador, seguramente de otra manera, pero cada mañana era una emoción nueva el intentar descubrir nuevas cordadas colgadas de esas lineas de ensueño. O reseguir día tras día la lenta progresión de muchas de ellas que ante paredes tan grandes necesitan varios días de escalada, con sus hamacas multicolor que desplegaban por la noche o cuando el tiempo decidía ser lluvioso. Ésta es una de las mecas de la escalada en roca en el mundo, por no decir la que más. Aquí se fraguó entre los 60 y los 70 una revolución en la concepción de la escalada cuando la movida hippie californiana se trasladó a estas enormes paredes rompiendo fronteras técnicas y psicológicas y dejando, tras el paso de los años, una estela de leyenda. Para mi ha sido inevitable andar por este lugar sin respirar constantemente todos esos aromas y no acabar con dolor de cuello de tanto alzar la vista. Y el Capitán, siempre el Capitán. Con su enorme corazón surcado en su pared S-W y sus mil metros de granito perfecto cayendo a plomo sobre prácticamente la mismísima pradera. Lo tienes ante tus ojos y te has de tomar tu tiempo para asimilar sus grandes dimensiones. No tienes más referencias que las líneas de sus formas y cuesta medir las distancias. Tanto que a partir de cierta altura es imposible distinguir a un escalador a simple vista, los prismáticos son imprescindibles. Horas y horas me he pasado mirándolo y ubicando, gracias a unos italianos majísimos que me prestaron su libro de reseñas, la mayoría de sus vías. Nombres míticos como "Salathé","Zeñatta Mondatta","Mescalito","A Separate Reality","Ocean Pacific Wall"...y tantos nombres vividos a través de revistas y libros. Como Maurizio me dijo con un divertido gesto, no puedes más que babear. Y cómo no, la "Nose", quizá la ruta más emblemática y, seguro, la más repetida del valle. Precisamente en la "Nose" estuve tres o cuatro horas, en una tarde semi-lluviosa, resiguiendo los dos últimos largos de una cordada hasta que desaparecieron tras el filo recortado sobre el cielo. Antonia se apuntaba a ratos compartiendo emocionados los prismáticos. Yo no estaba encaramado, pero sabía muy bien lo que debían estar sintiendo. Esa mezcla de cansancio y ganas de acabar, sintiéndose tan cerca del final, pero también una satisfacción absoluta y momentos de subidón en los que compartes con tu compañero eufóricos gritos de ánimo.

Dos noches tuvimos la ocasión de estar bajo sus pies y contemplar el bonito espectáculo de los frontales de los que iban a pasar la noche en la pared. Para ellos era el momento del descanso, de comer algo caliente y de sumergirse en el calor del saco a cientos de metros del suelo. Para nosotros era como si las estrellas del cielo se prolongaran y crearan nuevas constelaciones sobre un trozo de firmamento pétreo.

No puedo negar que para mi no ha sido fácil, vivir todo esto, estar en Yosemite y no haberme sumergido do pleno en el ambiente de la escalda, mejor dicho, no haber ido con intención de escalar, de sentirme en esa camaradería y compartiendo la pasión por la escalada que tan especial te hace sentir. Sí que dormimos una noche en el Campo 4, un pequeño reducto del valle donde tradicionalmente siempre se han instalado los escaladores y la escalada se respira por todos los rincones, pero no me sentía escalador y la envidia me carcomía por dentro. No he ido a Yosemite para escalar, eso lo sabía, pero una vez allí se han manifestado muchas de las complejas razones por las que me he ido alejando de ella. No he dejado de hacer montaña, pero hace mucho tiempo que no me acerco a la verticalidad y siempre la he echado de menos, en Yosemite, más. Máxime, cuando en una época, con algún compañero, llegamos a plantearnos tímidamente la posibilidad de ir.

Yosemite a sido un lugar del que recuerdo haber tenido referencias incluso antes de empezar a hacer montaña y ya he estado en el, ya lo he pateado y lo he vivido, ya forma parte de mis recuerdos y me ha dejado una huella imborrable. Un lugar muy especial que creo que no deja indiferente a nadie que tenga dos dedos de sensibilidad, aunque no sea escalador.

Xavi
Han pasado unos días desde que abandonamos Yosemite y es ahora cuando puedo sentarme y escribir unas cuantas líneas sobre lo que han significado estas casi dos semanas en el valle. Estuve aquí hace nueve años sin saber qué era ni lo que me encontraría y me quedé casi el mismo tiempo atrapada en su encanto. Un sitio en el que conocí por primera vez qué era eso de la escalada y donde me encontré unas personas maravillosas que me introdujeron en ese mundo y su filosofía. A raíz de aquella experiencia surgieron otras al desierto y a Utah, el viaje se fue transformando y me llevó a lugares que ni imaginé.
A Xavi y a mí nos llenaba de excitación la llegada a este sitio tan especial, yo por reencontrarme con un lugar muy querido y que en realidad me hizo conocer y enamorarme de Xavi y él por realizar un sueño largamente dormido.

Luego, llega la realidad en ese punto del tiempo. Los paisajes cambian y nosotros también. Yosemite se nos ha descubierto como un lugar de sentimientos muy diferentes y a veces enfrentados. Sombras del pasado que salen a la luz del presente y te hacen cuestionar y ver con diferente actitud el presente mismo. Con dolor, con tristeza, con valor. Momentos de delicada ternura y belleza. Mucha belleza rodeándote de toda la fealdad que te pueda sorprender dentro o fuera de tu alma.
Días que nos sentimos felices de haber vivido juntos aquí, en Yosemite.

Han hecho falta unos días de calidez y paisajes inacabables para echar un vistazo a esos días intensos en el valle. Death Valley y su desnudez nos han ayudado. Su paisaje que todo lo muestra y no esconde nada, hace el mismo efecto contigo y ha resultado un bálsamo.
Y el Indian Summer. Le llaman así a tres semanas en mitad del otoño donde hace un calor de propio verano en el día y un frescor agradable en la noche. Creo que voy a cambiar el otoño como estación favorita y voy a elegir el Indian Summer.

El Indian Summer nos acoge y seguimos viaje.


Antonia

ASCENSIÓN AL HALF DOME


Half Dome 2.694 mts
1.460 mts de desnivel, cinco horas hasta la cima.

Al principio el camino va ganando altura y desnivel rápidamente superando dos principales gradas que son las dos cascadas importantes. El camino está muy bien marcado e incluso pavimentado en algunos tramos, y va trazando unas zetas muy buenas, tipo camino gavacho. Discurre entre bosques sombríos con pozas y estanques de aguas cristalinas.
Después se llega a la cuenca alta del río Merced que es una especie de altiplanicie elevada del valle. En ese punto estás situado al sur del Half Dome, pero el camino se empeña en dar un rodeo innecesario y agotador hasta llegar a su parte este que es el punto débil. Eso sí con unos bosques de pino californiano y sequoias impresionantes y enormes. Como es una vertiente más soleada, la madera de los troncos es rojiza, dando un contraste precioso con el verde de las copas.
Este camino te deja al pie de la pirámide somital, frente al gran monolito rocoso del Half Dome. Tras una empinada subida en la roca, llegamos al hombro desde el cual sólo se puede subir los últimos ciento cincuenta metros hasta la cima mediante unos cables instalados para ello. Sin los cables sería factible para un escalador que no le diera impresión el patio. Se trata de unas losas bastantes inclinadas en las que la mayoría de tramos existen fisuras para progresar. En algunos momentos no hay fisuras pero por la gran adherencia de la roca se puede seguir. Xavi calcula que sería entre segundo y tercer grado expuesto.
Llegamos con las luces premonitorias del atardecer y cuando ya empezaba a cubrir la cima la niebla decidimos bajar con un poco de ligereza para que no nos sorprendiera la noche, ya que veíamos que la bajada sería larga.
Hicimos una parada técnica para comer y yo decidí adelantarme porque me estaba quedando fría. Fui tirando pero poco a poco me fui dando cuenta de que estaba muy sola, no oía voces, Xavi no me alcanzaba y lo más definitivo; cada vez el camino era más desolado y poco conocido. ¡Me había perdido! Bueno, estaba en un camino transitado pero no era el que había cogido para subir. Un solitario caminante me había confundido y había seguido su ruta. Decidí volver, porque pensaba que si Xavi no me alcanzaba, se iba a preocupar, además de que quedarme allá en ese bosque a menos de tres horas de la total oscuridad no me apetecía mucho. Volví para atrás, cagándome en todo. Ya sabéis lo que fastidia volver sobre tus pasos cuando estás ya petadeta. Volví hasta que me encontré una pareja que lejos de ayudarme me lió más, pero al final encontré la unión del camino normal y el atajo que cogí. Fui corriendo pero esta pareja eran extraños y me daban conversación queriéndome entretener. No daba crédito de su inconsciencia, estábamos a cinco horas del valle y ellos estaban paseando sin importarles la poca luz que quedaba. En la menor ocasión me escapé y empecé a correr montaña abajo, como nunca he corrido por la montaña, del tirón, ¡A cara perro! Sólo pensaba en Xavi y la desesperación que tendría al no alcanzarme nunca porque ¡Yo estaba detrás! Al mismo tiempo imaginaba que no podía aflojar porque el estaría también a cara perro intentándome alcanzar.
Las luces se iban apagando y el crepúsculo se convertía cada vez más en noche, hasta que lo ví y él me vio. Cuando nos encontramos Xavi ya había cobrado conciencia de que algo iba mal y estaba subiendo hacia arriba para encontrarme. ¡Ufff! Sacamos nuestros frontales y fuimos cogiendo el camino para abajo. Pero ahí no acabó la aventura. Pese a que el atardecer entre los troncos de los árboles era una delicia, no disfrutamos de la bajada ya que cada uno pensaba en el otro y dónde estaría.
Camino abajo nos encontramos a un japo "coronel tapioca" que estaba más perdido que una gallina en un garaje y por pena lo esperamos. Lo agradeció, así que bajábamos juntos lo más rápidamente que podíamos. Poco después vimos a tres personas más, japos también, a las que se les gastó las pilas del único frontal que tenían. Xavi al frente y yo al final de esta comitiva de rescate hacia el valle.
No acaba ahí, más adelante, nos encontramos a una pareja, él yankee y ella... japo también (perdonad mi rudeza antropológica, no eran japos, eran asiáticos yankees, asian american como se les llama aquí). Iban de verano total, con pantalones cortos, una sudadera y una botellita de agua mineral vacía. Sin frontales, sin forro, sin nada, ahí desamparados sin tener ni puta idea de nada. Dos más para la caravana de rescate.
Fueron momentos desesperantes, de no comprender nada, de ir tan lentos que nos estaba machacando a Xavi y a mí, con una sed inmensa. Dos frontales para ocho personas es algo escaso en la total oscuridad. Se hizo interminable. Era noche cerrada y la temperatura estaba bajando por momentos. No era un buen plan quedarse allá toda la noche, hubieran pasado la noche del loro. ¡Además con los osos!
Al acabar sólo pensábamos en una ducha gloriosa que iba a quitarnos el cansancio y la mugre de todo el día y de toda la semana anterior, para qué negarlo. Después de la ducha y una sopita instant reparadora estábamos sin habla pero aún pudimos comentar la jugada con un ranger que nos decía que eso era el trabajo que hacían cada noche, era lo habitual. De hecho ese día era sábado y estaba a reventar. Yo creo que lo hacen todo tan fácil, tan accesible en este valle que la gente se deja llevar por la inconsciencia y piensa que es un paseíto por el prado en vez de caminatas largas y con necesidad de dosificación. Son muy paternales, y no sé quién empieza si el padre por serlo o los hijos por no ser capaces de tener criterio. Lo hicimos ese día porque el lunes quitaban los cables de la cima del Half Dome y francamente yo no hubiera subido sin ellos. Después nos enteramos de que la información era errónea, no los quitaron ese día. Un vasco que conocimos hizo cumbre el lunes y nos contó que estuvo prácticamente solo. ¡Me cago en la puta!
De todas formas nos complace pensar que gracias a que lo hicimos ese día ayudamos a seis personas desamparadas a no tener la noche de su vida. Pese a la masificación y a la ilógica de la segunda parte de la ruta es una ascensión increíblemente bonita y que te da unas vistas únicas de los picos nevados de las tierras altas del valle.


FOTOS EN LOS VÍNCULOS DE LA IZQUIERDA.

VIVAC EN LA CIMA DEL CAPITÁN


El Capitán, 2.307 mts.
1.100 mts de desnivel, seis horas hasta la cima.
Esta vez la ascensión discurre por el lado opuesto del valle, como es habitual aquí por un buen camino que te hace subir rápidamente de desnivel. La tónica es la misma que la ascensión del Half Dome, primero mucho desnivel y después una larga distancia dando rodeos ganando poca altura. La primera parte vas subiendo y ganando diferentes perspectivas del valle y la cascada más famosa de Yosemite, Upper Yosemite Falls. Estaba totalmente seca porque era otoño y se alimenta de las nieves del invierno. Los yankees dicen que es la cascada más alta de Norteamérica con más de 700 metros de caída, aunque para mí el hecho de que esa caída esté fraccionada en dos cascadas y que no siempre haya agua, lo hace más que dudoso. Aún así, sin agua, es impresionante, con agua tiene que ser inigualable.
En el segundo tramo pasas por unos lomos, subiendo, bajando desnivel por unos bosques frondosos y mágicos, ya que estás a mucha altura pero la distancia que hay hasta el Capitán es mucha aún. Vas transitando por la altiplanicie sobre el valle hasta la misma cima.
La anécdota de esta ascensión es que casi llegando al último tramo la bota izquierda de Antonia empezó a hablar y prácticamente se despegaba a cada paso que dábamos. Suerte que ella trajo con el mini-botiquín una cinta de esparadrapo que pudo sujetar bien la suela y que milagrosamente aguantó hasta el día siguiente en la misma puerta de la Paquita.
Fue una ascensión físicamente exigente. Era larga y con las mochilonas se hacía cansada. Además de nuestro piano, teníamos que llevar unas canastas herméticas de plástico a prueba de osos para llevar toda la comida y las cosas olorosas. No te dejaban acampar fuera de las zonas de acampada si no llevabas la canastita y si no solicitabas un permiso, "wilderness permit." Allá se demostró que ningún oso se asomaba a la cima, ni oso, ni animal, salvo los insectos.
¡Qué decir de la cima! impresionante, desolada, solitaria!!! No vimos a nadie, la mayoría de gente no progresaba a partir del nacimiento de la cascada y era un placer estar allá.
Descubrimos un vivac preparado sólo para nosotros, al refugio de un muro de piedras y un pino tozudo que se retorcía y aguantaba las ventadas. Al lado había una hoguera protegida por piedras en la que hicimos nuestra cenita después de ver el atardecer. La ascensión se hizo más larga de lo que habíamos calculado y al final prácticamente corríamos porque el atardecer se nos echaba encima y no nos lo queríamos perder. Cuando por fin vimos la cima nos inundó la excitación porque aún teníamos tiempo de disfrutar de la luz en la cumbre que ya empezaba a tornarse cálida.
Escorpio y Sagitario brillaban frente a nosotros y a lo lejos, al otro lado del valle, en la opuesta altiplanicie vimos otra hoguera que ardía. Como en la Tierra Media nos comunicábamos en la distancia con nuestras estrellas de fuego, disfrutando de la noche.

Los primeros reflejos del amanecer nos despertaron y yo después de desayunar fui a ver la salida de la Nose. Estuve transitando un buen rato por el borde de la pared hasta localizarla. Antonia no le apeteció venir y me encontré solo imaginando la emoción y excitación de un escalador que se reencuentra de nuevo con suelo firme tras varios días colgado de la pared, guardando para siempre en su memoria esos tan deseados 1000 metros de dura y mítica escalada.

La bajada fue plácida y relajada. A medida que bajábamos y la bota de Antonia resistía íbamos dando velocidad a nuestros pasos, superando a todos los que bajaban por el camino desde la cascada. Disfrutando de cada salto y de la magnífica vista.
Pasar la noche allá arriba fue muy especial y esos dos días en el Capitán serán imborrables.




FOTOS EN LOS VÍNCULOS DE LA IZQUIERDA

Y ADEMÁS VIMOS UN OSO...

... NO, ÉSTE NO, ÉSTE:

PETICIÓ DEL FERRAN I DELS QUI ES VAN I VULGUIN AFEGIR-SE

Aquí tens el que em vas demanar. Què pensavas, que no ho faria? Es impossible anar a Yosemite i no apropar-se a peu de via i tocar amb les mans la seva roca. No només això, m´he prés la molèstia de pujar a dalt per fer-te també la foto de la sortida.
El primer llarg no és gaire maco, és com d'introducció, però a partir del segon la roca ja agafa la tonalitat i qualitat tan característica.
També et deixo el traçat de la via que ja em sé de memòria de tant mirar-lo. Encara que no es vegi, en el moment de fer les fotos havia gent escalant-la. I si vols estar entretingut una estona tens les resenyes que em van deixar els italians.
Que ho gaudeixis i que ho gaudiu.

R O i primer llarg


des de la dreta de la R O

el traçat




la sortida

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8.10.07

7 octubre 2007 BAUTIZO EN EL PACÍFICO

Hoy ha sido mi cumpleaños. Supongo que no es la primera vez que cumplo años fuera de casa, no los recuerdo todos pero hasta hoy consideraba que quizá el más especial, al menos referido al lugar, fue cuando hice los 29. Estaba en pleno corazón del Himalaya después de una gran nevada que dejó todo el paisaje absolutamente blanco y aquel día subimos hasta aproximadamente 6000 mts con tiempo soleado y anticiclónico. Tenía ante mí un trocito de la enorme cordillera desde una atalaya privilegiada. Las montañas más espectaculares de la Tierra. Por la noche, en el campo base, después de cenar los "porters" (más conocidos como sherpas) me tenían preparada una tarta de cumpleaños, con vela y todo.
Hoy he cumplido mis 35 en las bastas costas californianas, ante el gran Pacífico y también con un día soleado. Para mí este océano siempre ha sido sinónimo de tierras lejanas y míticas. Más allá del Atlántico, más allá de América. Algo así como el fin del mundo, donde a partir de ahí solo resta un gran vacío y un lugar al que llegar ha supuesto un largo camino de aventuras y descubrimientos. Intento imaginar estas tierras cuando aún eran vírgenes y el sobrecogedor espectáculo que debieron ver los primeros pobladores que por aquí se acercaron y el escalofrío que sintieron ante esta inmensidad. Y me refiero a los que llevaban plumas, no a los que llevaban pistolas.
Además he cumplido una de las cosas que deseaba hacer desde que aterricé aquí, o mejor dicho, desde que proyecté venir al lejano Oeste, bañarme en él. Como un bautizo simbólico en estas gélidas aguas antes de partir hacia las maravillas que nos esperan en el interior. Ahora que ya está todo listo. Y cómo no, hemos recogido agua del mar y hemos bautizado también a nuestra Paca, deseándole que tenga una buena trayectoria y pidiéndole que se comporte y no nos de muchos problemas. Después el día nos ha regalado un dorado ocaso sobre el mar, con las olas rompiendo bajo los riscos en los que estábamos encaramados. Algo no muy habitual para los de nuestra geografía. "Y qué le voy a hacer si yo nací en el Mediterráneo".
Supongo que este tipo de experiencias están sobrealimentadas por el intelecto, el hecho de saber que mi cumpleaños lo he pasado en California y me he bañado en el Pacifico le añade romanticismo, es inevitable. No me importará ser un abuelo entrañable contando sus batallitas.
No se dónde el tiempo colocará el día de hoy, sí sé que ha sido especial. Hoy no ha habido tarta pero Antonia me ha preparado una cena riquísima y hecha con mucho amor y en breve me esperan otras montañas fascinantes, esta vez no para ser escaladas, pero si gozadas. Próximo destino: Yosemite.

XAVI







3.10.07

CHÁN, CHÁN TACHAAAAAAAÁN! LA PAQUITA

Ford Econoline (como la de Bruce Berry) Conquest 20pies (6'50m)
En honor al sitio donde aterrizamos, se llama Francisca, Paquita para los amigos.
De 1991, no es una cría pero se conserva bien, de hecho solo tiene 17.330 (27.728km) millas en su bagaje, es decir que nosotros le vamos a dar el mundo que nunca ha vivido.
Necesita pequeñas reformas porque aquí tienen un dudoso gusto para la decoración. No hay que tirar tabiques, alicatar, ni poner parqué (aquí todo está enmoquetado, hasta el lavabo), pero con algunos arreglos quedará muy acogedora y a nuestro gusto.
Tiene la cama encima de la cabina, así la primera imagen que vemos al despertarnos es el paisaje que muestra la ventana.
Con aire acondicionado autónomo, microondas y un generador de corriente con gasolina por si las baterías te dejan tirado.
¡Con un toldo gigante! (no como otras...)
El asiento del copiloto se puede girar y queda orientado hacia atrás, creando la sensación de un saloncito.
Hay mucho espacio para guardar cosas y para moverte.
Pero la sensación principal es que todo encaja, nuestras cosas caben perfectas en cada lugar, no sobra, no falta.
Nos encanta, nos estaba esperando

MOMENTOS ANTES DE RETIRAR EL CHEQUE PARA PAGARLA

LA PACA



EL DÍA DESPUÉS DE ENCONTRAR A LA PAQUITA

Hoy es jueves 27 de septiembre y mañana por la mañana recogeremos la autocaravana. Se llama Conquest, y realmente sentimos que es una conquista porque nadie nos ha ayudado a encontrarla, lo hemos hecho nosotros solitos. Hemos necesitado una semana para encontrarla aunque fuera la primera que pisamos nada más llegar a San Francisco.
Es curioso como a veces necesitamos un rodeo para sentirnos seguros y tuvimos que estar más de una semana viviendo prácticamente en el coche, durmiendo de motel en motel, metiendo a la Huayna en una mochila a escondidas porque en todos los sitios estaba prohibido, recorriendo Sacramento de punta a punta viendo autocaravanas y más autocaravanas.
¡Es curioso que sea la primera! Nuestra inseguridad e ignorancia nos hizo desecharla para no equivocarnos, para tener más información, en definitiva para aprender a saber lo que queríamos. Nos ha hecho falta todos estos días para curtirnos en este mundo que aunque teníamos alguna idea en Barcelona era completamente diferente aquí. Me parece realmente mágico que hubiéramos tenido la autocaravana el segundo día. ¡Increíble! El péndulo nos lo dijo pero nos faltaba fe en él. No podía decirlo más rotundamente pero las dudas nos mataban.
Fue duro, pero muy intenso y sin ningún contratiempo. Mi idea de que nací, no con una flor, sino con un ramo gigante de margaritas en el culo sigue vigente. Para los sensibles, sigo tocada por la gracia. Eso nos hacía estar de un humor envidiable. Había trabajo, pero cada día nos poníamos manos a la obra, buscando y buscando por internet negocios de motorhome de segunda mano; recorriendo millas, preguntando, saliendo del coche con ilusión y volviendo a él a veces con alegría y otras con decepción; haciendo una comida al día para aprovechar los horarios comerciales ( todo cerraba a las seis o a las cinco). A veces nos llegaba momentos de bajón, porque encontrábamos cosas que eran muy caras y después otras muy viejas y baratas, parecía difícil encontrar un término medio y algo pequeño. Como nos dijo un vendedor "Aquí todo es grande, Welcome to America, jua jua jua!" con voz potente. Además parecía una odisea disponer de tu dinero para pagar el vehículo, tuvimos que intentarlo en dos bancos y al final pudimos abrirnos una cuenta dando la dirección de mi amiga angelina (con mucho morro por mi parte) y hacer la transferencia de nuestra cuenta de la Caixa al de Wells FArgo. Lo malo, que en La Caixa y en Wells Fargo te cobran por todo. Lo bueno, que el dólar está más bajo que el euro y la diferencia es notable, también la rapidez de la transferencia que no acabábamos de creernos, el bendito internet que te permite hacerlo todo en cualquier lugar y los empleados hispanos que nos ayudaron a entender cómo funciona una cuenta en US. (totalmente diferente y a veces un poco anticuado. Las cartillas parecen blocs de notas que cualquiera puede manipular, no puedes sacar dinero con ellas por el cajero, ni actualizarlas y lar tarjetas cuando pagas con ellas las tienes que pasar tú por la caja, la cajera ni te mira, ni mira la tarjeta, ni por supuesto te pide el DNI/ID ) . Pero nunca llegó el desánimo. ¡No nos dio tiempo!
Mientras tanto disfrutando de cada detalle, de cada persona que nos echaba un cable, de cada canción que salía de la radio, de cada atardecer robado entre gestión y gestión. Pero no ha sido, ni de broma, la semana más dura de nuestra vida. ¡Estábamos buscando nuestra casa!
¡Y la encontramos!
Me hace pensar lo que muchísimas veces ya he pensado. Los rodeos, no son rodeos, son el único camino que has de seguir. No existen, como tampoco existen los atajos, es el único camino que puedes y debes seguir.
Nos sentimos felices y contentos. Ahora estamos en pleno frenesí poniendo, quitando, imaginando, chapuceando para crear nuestro hogar, nuestro refugio en este largo camino que aún se resiste a dejarnos hacer millas por las carreteras de US. Estamos dejándolo todo a punto y gracias al negocio donde la compramos nos sentimos confiados. Fueron muy amables y hasta nos acompañaron a la Campana yankee (funciona más fluidamente pero los funcionarios son funcionarios en todos sitios, con la antipatía que les caracteriza) y nos llamaron a la compañía de seguros tramitándolo ellos mismos, traduciéndonos los términos de cada póliza( también bastante diferente, porque ningún seguro te cubre tu cuerpo serrano. Está el " a terceros" que sólo asegura al vehículo que destrozas, el " a todo riesgo" aseguras al vehículo susodicho, al tuyo y a cualquiera que perjudiques pero a tí que te parta un rayo. Hace falta una mutua aparte. Todo eso sin asistencia en carretera, tienes que contratar un seguro aparte para eso).
Todo llegará, pero mientras tanto, se nos llenan los ojos y el corazón cuando miramos el mapa e imaginamos cómo serán esos lugares que llevamos años soñando-recordando.
¡Todos sois bienvenidos! Un rinconcito habrá para el que se anime a viajar al otro lado.
Un abrazo

LA BÚSQUEDA




ACONDICIONAMIENTO, ARREGLOS Y DESCANSOS







PETS NOT ALLOWED! (¡NO SE ADMITEN MASCOTAS!)





Cada noche el mismo ritual, buscar el motel más barato de la zona, meter a la gata al final y preparar su arena y su comida en cada lavabo. Como era el único momento que la pobre podía moverse, tenía una inquietud y ansiedad por curiosearlo todo, asomarse por las ventanas, etc... También era un ritual poner celo en todas las cortinas para que no pudiera asomarse y así no ser descubiertos. Viviendo encerrados los tres a la fuerza, sintiéndonos prisioneros del coche y de las muchas veces tristes habitaciones de motel que descubríamos, aunque ella sin comprender por qué. Por eso precisamente, creo que algunas noches nos torturaba sin dejarnos dormir como venganza mientras nosotros la dejábamos hacer resignados, la misma resignación que tenía ella todo el día metida en su cajita.
Ha sido un regalo la adaptación que tenía a cada nuevo espacio, a cada nueva situación. Y ahora, tendríais que verla, está preciosa a los pies de nuestra cama, encima de la cabina, mirando cómo Xavi maquina alguna chapucilla más. Parece que lo ha dejado todo atrás y no recuerda todo el mal trago que ha pasado. Ella es feliz con una ventana por la que asomarse, un agujero donde esconderse y su comida. (bueno, y su neura que sigue igual aquí, rascar y rascar la arena sin parar, de forma obsesiva, pero no es nada nuevo). ¡Os la comeríais si la vierais!

1.10.07

TO BE CONTINUED...